Esta semana Joe Rogan, comunicador y comediante creador del podcast más escuchado en la historia, firmó un nuevo contrato de exclusividad con Spotify por $100 millones dólares. Rogan está lejos de ser la persona más inteligente o el cómico más gracioso pero en su podcast ha entrevistado a invitados como el científico y emprededor Elon Musk, el comediante Kevin Hart, el candidato a la presidencia Bernie Sanders, el boxeador Mike Tyson, el astrofísico Neil Degrasse Tyson, etc. Rogan muchas veces pasa largos ratos en su podcast sin decir una palabra, a veces habla una décima parte de lo que su invitado habla. Es simple, sus preguntas también lo son, no busca ser el protagonista de la plática o establecer una conversación avanzada con sus invitados. Busca mediante preguntas sencillas que los entrevistados nos hagan llegar su conocimiento de la forma más clara y si se puede con sentido del humor.
En la NFL lo más cercano a Rogan sería Tony Romo. En 2016 el ex-quarterback anunció su retiro de la NFL para dedicarse a ser comentarista en CBS. Su éxito fue total. Con su conocimiento del juego, buen humor y excelente oratoria Romo se ganó el corazón de los aficionados. Sus transmisiones se caracterizan por predicción de jugadas, explicación de conceptos y análisis de equipos, todo esto mientras ocurre el juego y en un lenguaje simple pero que gusta y sorprende a todos los que siguen la NFL. Este 2020 Romo se convirtió en el comentarista mejor pagado de la historia ganando un promedio de $17 millones dólares por año.
La simplicidad parece que será la nueva norma en muchos aspectos de la vida diaria en este mundo aún sin cura para el covid. La NFL no se salvará de ella y quién quiera mantener sus tendencias complicadas o estructuras a detalle se arriesga a un fracaso colosal. Este año se cancelaron el Draft, las visitas de prospectos a equipos, la primera parte de la offseason y se cerraron instalaciones. El ritmo en una industria donde el tiempo es oro fue alterado. ¿Qué pueden hacer los equipos? Afortunadamente hay un antecedente medianamente reciente a esto: el lockout de 2011. En el lockout de 2011 las instalaciones de los equipos fueron cerradas por un desacuerdo entre los jugadores y dueños por el contrato colectivo. En Carolina esto parecía complicar más la existencia a un equipo que estaba enmedio de una renovación total con la incorporación de un nuevo entrenador y quarterback esa offseason. Ron Rivera, el nuevo entrenador, tenía un dilema enorme: tratar de incorporar su sistema completo en tiempo récord antes del inicio de la temporada o simplificarlo todo. Pero simplificar un sistema no es tan fácil, no puedes cortar un playbook a la mitad y ya, es como tratar de perder peso cortandote una pierna. Había que encontrar un reemplazo a esa parte que iba a ser omitida. ¿Qué hizo Rivera y el staff de Panthers? Sencillo, agarraron la otra mitad del playbook con el que su quarterback había jugado en su último año de colegial. La vida de Newton pasó a ser mucho más sencilla. Ese 2011 Panthers ganó 6 juegos, 4 más que el año anterior, y Newton fue nombrado novato del año. El inicio del proceso que al final llevaría al equipo a un Super Bowl tuvo un inicio más que aceptable.
Este 2020 hay muchos equipos con un escenario similar: Bengals con Burrow, Chargers con Hebert, Eagles con Hurts y Dolphins con Tua. Otros escenarios son el de Browns con nuevo entrenador y gerente general o el de Buccaneers y Brady. Por lo pronto Eagles ha designado a Hurts como el tercer quarterback (detrás de Wentz y Sudfeld), Dolphins y Chargers tienen también quarterbacks veteranos en el roster, los Bucs tienen al jugador con más experiencia de la historia. ¿Qué harán los Bengals? Las soluciones las sabremos hasta después de esta pandemia.
Hoy los equipos deben estar rezando por tener a un Rogan o un Romo en sus equipos. Personas que actúan como un colador de información, descartando los detalles estéticos a favor de los términos útiles. Esas personas valen, como ya vimos mucho dinero. Y esas personas existen en todos los ámbitos: ese maestro de matemáticas que hace entender a sus alumnos operaciones o términos que parecen imposibles o ese abogado que le explica sus derechos a personas que no saben leer ni escribir. Son pocos, pero los hay, si conoces a uno aprecialo. En un mundo con tanta información, detalles y ruido ser simple es muy complicado.

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